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Paco Ruiz
Solapas principales
Que los cincuenta son los nuevos…, algo. Pero de crisis, aparentemente. “50 primaveras” (horrorosa traducción de “Aurore”) es francesa hasta la médula, haciendo reverencia a otras marcas blancas de la casa, como “Rosalie Blum” o “Retour chez ma mère”. Su diferencia hacia estas se desvive por la razón feminista, una que no termina de cuajar ante el inesperado rumbo que torna la vida de Aurore, Samantha, Sam, o como la quieran llamar, que se dirige a todos los sitios en general y a ninguno en particular.
No obstante, es un disfrute contemplar a Agnès Jaoui ("Comme une image")...
No hace falta irse a la aspereza del salvaje oeste, lamentablemente tan perdido y alejado ya de nuestro cine, para esculpir una tragedia; basta con el acongoje por una parcela de tierra y la contención de un gatillo que pide a gritos vomitar plomo a diestro y siniestro. Una matemática rural, consciente de que en sus menos están sus más, para incrustar la soledad de Anselmo (Miguel Martín) en paisajes evocadores, escenarios de una confrontación digna de cualquier David contra un Goliat omnipresente. Jonathan Cenzual Burley desecha la comedia de “El alma de las moscas” (2012) para adentrarse...
Componer una melodía con notas precedentes, arrancadas de cuajo de explosivas maravillas como “¡Jó, qué noche! (Martin Scorsese, 1985) y “Centauros del Desierto” (John Ford, 1956), puede desembocar en una comedieta simpática pero despachurrada por las pretensiones de pasar “Una noche con mi exsuegro” (Gavin Wiesen, 2017). Film en el que la frescura se almacena en un congelador, escondiendo en uno de sus cajones un dúo de personajes antitéticos que funcionan como soporte vital gracias a sus intérpretes. ¿Puede existir algo más terrorífico que tener a un J.K Simmons (“Whiplash”) como cuñado...
Con cierta distancia histórica, el Holocausto se ha convertido en un lamentable espectáculo de atracciones cinematográficas por las cuales, estrellas y productores de Hollywood, campan a sus anchas como si estuvieran en un episodio de Dora La Exploradora. Por supuesto, la rabia se niega a morir ahí, proporcionando piezas desgarradoras como “El Pianista”, “La Lista de Schindler” o, más recientemente, esa salvajada tan deliciosa que es “El Hijo de Saul”. “La casa de la esperanza” (Niki Caro, 2015), se encuentra en el otro lado del espectro. Si bien la película cuenta con una astucia formal...
Uno no deja de cuestionarse hasta qué punto, el primerizo cineasta Thomas Kruithof, abandera una carta de amor hacia el distante estilismo de David Fincher ("The Game") en lugar de preocuparse por dejar su propia impronta. Aun así, “La mécanique de l’ombre" (“Testigo”) es toda una alabanza hacia el vibrante thriller político, respirando también aires de “La Conversación” (Francis Ford Coppola, 1974) y retazos de “La vida de los otros” (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006). En un marco bastante explotado, se reafirma ante el ingenio de plantear lo analógico en un mundo digitalizado,...
Para algunos, la otra cara de la luna siempre les será un imposible. Por supuesto, pasando por alto el homenaje a Pink Floyd, la intencional doble vertiente que nos vaticina el título no es casual; tiene como objeto el sacar a relucir la tradicional guerra entre el bien y el mal que padece cada individuo en sus entrañas. Y parece haber ganado el mal, viendo su pobre resolución. Porque ese conjunto tan lleno de buenas intenciones, con una realización y un poderío visual de lo más impersonal, pero impecable, acaba disuelto por culpa de un pastiche desmadrado, que bien podría ser síntoma...
El curioso caso de “Le llamaban Jeeg Robot” es uno que me deja patidifuso. Revoloteando por los entornos virtuales existe un jolgorio (uno pequeño, pero no menos ruidoso por ello) en el que alaban las buenas maneras del primerizo cineasta Gabriele Mainetti, elevando el conjunto a las altas esferas que ya conquistaron en su momento películas gamberras, guiadas por un entretenimiento a raudales, como “Kick Ass" (Matthew Vaughn, 2010) o “Super” (James Gunn, 2010). Y Mainetti lo intenta, muy fuerte. Pero ya está. Porque la historia de Enzo Ceccoti, un convicto que consigue habilidades...
En torno a esa ristra de miradas perversas, el canadiense Philippe Lesage modela la suya propia, envolviendo el devenir de las imágenes en un halo de mística frivolidad. “The Demons” (2015) nos sumerge en un universo que parece implosionar dentro de su propia burbuja. Ajena a nosotros, ajena a cuanto acontece a su alrededor. Y si es destacable esta exposición sobre cómo se pervierte la mirada de lo pueril, inocente, por un mundo, supuestamente, maduro, no es menos curioso la agilidad que posee el cineasta a la hora de ocultarnos algunos de los momentos más crueles, demandados por la...
El mundanal universo que nos presenta el director primerizo, guionista habitual, Julien Rappeneau (“Zulu”, “París, París”), se palpa como uno descafeinado, sólo apto para mentes dormidas. ¿Por qué? Si “Rosalie Blum” empieza que da gusto. Con su maravillosa banda sonora, con esa estética tan acogedora y funcional, y con un protagonista, Vincent, quién a pesar de su alarmante grado de stalkerismo consigue hacerse con un huequito en nuestros corazones. Justo en el momento en el que la película considera oportuno propinarle una patada a todo lo que estaba construyendo.
He de reconocer...
Que las mariposas alcen el vuelo provocando remolinos que destrocen los límites que separan a la realidad de la fantasía. Esta parece ser la auténtica declaración de intenciones que esconde el cineasta Adolfo Arrieta (“Le Jouet Criminel”, “Flammes”) con su “Belle Dormant”. Relectura del cuento, achacada por un ligero tartamudeo, que pierde el equilibrio en su bienhumorado tono. Una prosa vinculada a esa mística vertiente francesa que arropa a producciones como “Le Fils de Joseph” (Eugène Green, 2016), con la que comparte el rostro del actor Mathieu Amalric, o “L’indomptée” (Caroline Deruas...

